No todas las desviaciones tienen el mismo impacto. Clasificar defectos por severidad ayuda a priorizar inspección, decisiones de disposición y respuesta del proveedor.
Define categorías internas
Una empresa puede usar niveles como crítico, mayor y menor, pero los criterios deben estar definidos para su producto y operación.
Defecto crítico
Puede reservarse para condiciones que representen un riesgo inaceptable, incumplimiento esencial o imposibilidad de uso según la política interna.
Defecto mayor
Una desviación relevante que afecta función, especificación o capacidad de venta y normalmente requiere corrección o disposición formal.
Defecto menor
Una desviación de menor impacto que aun así debe registrarse si está fuera de especificación.
No clasifiques sólo por apariencia
El mismo defecto visual puede tener distinto impacto según ubicación, tipo de producto o expectativa definida.
Vincula severidad con acciones
La clasificación puede determinar tamaño de muestra, nivel de aprobación, cuarentena, SCAR o necesidad de escalamiento.
Usa ejemplos aprobados
Fotografías o muestras de referencia ayudan a reducir interpretaciones diferentes entre inspectores y proveedores.
Revisa la clasificación con datos
Si una incidencia “menor” genera devoluciones frecuentes o afecta clientes, el criterio necesita revisión.
La severidad convierte una lista de defectos en una herramienta para tomar decisiones proporcionales al riesgo.
